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La Barca de Guaymas

¿guaymense por adopción?

Historia / Por: Ing. José Enrique Chacón G. / Décima edición

"Yo soy el marino que alegre de Guaymas salió una mañana..."

 

 

El puerto de Guaymas es conocido en el resto de país no sólo por su emblemático cerro Tetakawi, sus playas, sus pintorescos atardeceres únicos en el mundo o por su historia como cuna del béisbol mexicano. Hay algo más que logró la trascendencia de esta pequeña pero bella ciudad porteña fuera y dentro de México, la famosa canción “La Barca de Guaymas”.

¿Qué guaymense no ha escuchado o cantado este himno al puerto? ¿qué sonorense no se ha deleitado en su vida con la melancólica música y letra? “La Barca de Guaymas” desde mediados del siglo XX se convirtió en un ícono de la música popular del estado. Sin embargo, poco sabíamos de sus orígenes ya que el único dato que se tenía claro, es que era de un compositor anónimo, nada más que eso.

Esto no convenció al guaymense Ing. José Enrique Chacón González. En su investigación de más de 20 años Tras la barca de Guaymas, nos comenta:

“Siendo estudiante de ingeniería en la UNAM por los años sesenta, con frecuencia organizaba largas noches de bohemia en mi departamento de la Ciudad de México con mis entrañables condiscípulos, amigos y paisanos guaymenses Alberto Mauricio Torres y Joaquín Rodríguez Véjar. En estas alegres reuniones, sin falta se cantaba <<La Barca de Guaymas>>, que entonábamos con gran nostalgia por la lejanía de la tierra querida, cuestionando siempre sobre su autoría. Fue en una de las últimas noches de guitarra y poesías, justo antes de que cada uno de nosotros partiera, ya con título en mano a ejercer nuestra profesión, en que establecimos los tres, el compromiso de encontrar al autor de esta memorable canción […].”

Aquella promesa de los tres porteños, no quedó olvidada a pesar del paso de los años, pues el ahora ingeniero Enrique Chacón nos comparte su investigación con la que cumplió el compromiso de bohemio universitario y nos cuenta como, después de una exhaustiva búsqueda y de una gran cantidad de contratiempos da con el autor de esta cadenciosa y triste melodía. Nos comparte además sus conjeturas de cómo llegó a Sonora y se convirtió en lo que hoy es.

La primera pista se la dio el trovador y musicólogo Alberto Murillo, quien le comentó que: “La Barca de Guaymas es un bambuco colombiano, de los que llegaron por Yucatán allá por 1900.” Estos indicios estuvieron jugueteando en la mente alentando su investigación. En el 2016 él y su esposa Carmelita viajaron a Colombia, donde después de muchas entrevistas y no habiendo encontrado nada en Bogotá ni en Medellín, siguió insistiendo. Fue finalmente en Cartagena de Indias donde nuestra búsqueda empezó a dar los primeros frutos. Por nuestra insistencia en encontrar a alguien que supiera de historia de la música colombiana, conseguimos una recomendación en el Museo de la Inquisición de Cartagena, para contactar al historiador de música y autor de numerosos e interesantes libros relacionados con la música colombiana, el Sr. Enrique Luis Muñoz Vélez, quien acogió de inmediato como suya la tarea de dar con el autor buscado. Con su amplia experiencia de historiador de la música de su país, nuestro nuevo amigo y ahora hermano, don Enrique Luis, dividió la tarea en dos: primero buscar el poema y después buscar la música de este supuesto bambuco.

Guiados por este generoso musicólogo colombiano, se inició la búsqueda de algún poema con título Barca o La Barca que tuviera en su letra palabras de la jerga marinera antigua como velas, remos etc., Así su investigación dio sus frutos encontrando el poema Barcarola escrito por el colombiano Eduardo Echeverría, publicado por primera vez en Bogotá en el diario El Artista en 1907, resultando idéntico a la letra de La Barca de Guaymas, con dos diferencias: Ni se llama La Barca, ni incluye la palabra Guaymas.

Resuelto el autor de la letra, se incorporó a la búsqueda el también musicólogo antioqueño Carlos Alberto Echeverri, quien completa la investigación poniendo a nuestra disposición la primera partitura de Barcarola del también colombiano Eduardo Antonio Zerda, fechada en 1908. Días más tarde, nos compartió más hallazgos consistentes en algunas otras partituras algo posteriores y varios registros de los primeros acetatos grabados con Barcarola con diversos títulos e intérpretes.

Contento por haber encontrado a los autores de la canción Barcarola, antecedente de nuestra querida canción La Barca de Guaymas, continúa su investigación para saber cómo fue que desde Colombia llegó al alejado Guaymas.

  Enrique Chacón emocionado comenta: “Nuestros aliados colombianos, conocedores de la influencia de la música de Colombia en el Caribe, Cuba y México, pronto nos aclararon que un dueto musical de la región de Antioquia, compuesto por dos trovadores, sastres de profesión, formado por Pedro León Franco (1867 – 1952) y Adolfo Marín (1882 – 1932[…], partieron de Cartagena de Indias y después de pasar por Panamá, Jamaica y Cuba, llegaron a Mérida, Yucatán, en julio de 1908. Debutaron el 26 de ese mes en el Circo Teatro Yucateco, donde alcanzaron de inmediato un enorme éxito. En su repertorio musical este dueto trajo variadas canciones colombianas, incluyendo los primeros bambucos que inclusive grabaron en la Ciudad de México, en septiembre de ese mismo año, para la Columbia-México. En esta grabación incluyeron la canción Barcarola Colombiana, pero no con ritmo de bambuco sino como danza.

En su investigación Enrique Chacón menciona algunas conjeturas de cómo esta canción colombiana de nombre original Barcarola, llegó a Guaymas y se transformó en La Barca de Guaymas.}

Entre otras nos cuenta que por las fechas en las que el dúo colombiano arribó a México (1908), trayendo en su repertorio Barcarola, estaba sucediendo la llamada “deportación” de yaquis de Sonora a Yucatán, a donde eran llevados para trabajar en las haciendas como peones. La oficialidad o los funcionarios sonorenses encargados de esta operación, pudieron haber conocido la canción Barcarola y haberla traído a Guaymas, que con el tiempo y la distancia fue cambiando a La Barca de Guaymas.

También se adjudicaba la transformación de Barcarola al guaymense Don Adolfo de la Huerta, quien se sabe, la cantaba en sus tertulias. No es su autor, aunque si le agregó algunas estrofas que nunca publicó. También se atribuye su autoría a un pariente de José López Portillo y varias personas la tienen registrada   en la Asociación Nacional de Autores y Compositores. Todos estos registros son posteriores a la publicación del poema Barcarola.

Hace tiempo se decía que esta canción era chilena y que pudo haber llegado por barco puesto que Guaymas tuvo importante tráfico marítimo con Valparaíso y otros puertos del Pacífico.

El documento de la investigación sobre la autoría de esta canción incluye partituras de versiones chilena, venezolana, peruana, etc. registradas con nombres como Al Golpe del Remo, El Viajero, Cansado Viajero, Barcarola y otros, así como ligas de Internet para escuchar los audios de una docena de grabaciones por artistas mexicanos y extranjeros.

La investigación concluye que La Barca de Guaymas viene de la canción Barcarola y es colombiana por sus dos costados: letra y música. Ha sido adoptada de corazón desde hace muchos años, por lo que permanecerá como un ícono de la identidad del guaymense y parte del patrimonio musical sonorense.

Nuestros Senderos Coolturales agradece al Ing. Enrique Chacón por permitirnos hablar de su excelente investigación en esta edición de la revista, y nos sumamos a su alegría de poder decir que cumplió su promesa juvenil el pasado 2017, cuando dio por terminada satisfactoriamente dicha averiguación.

Si deseas saber más sobre esta interesante historia puedes contactarnos.

Ing. José Enrique Chacón G.

José Enrique Chacón González. Nació el 19 de abril de 1944 en Guaymas, Sonora. “Quiqui” Chacón como le decían en su barrio de la calle 25, es hijo, hermano, sobrino, amigo y vecino de personas siempre muy ligadas al mar en Guaymas. Se tituló de ingeniero en 1969 en la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Se jacta de haber subido de adolescente todos los cerros que rodean Guaymas, incluyendo el legendario Tetas de Cabra hasta su punto más

alto. Tiene gran afinidad por el mar. Desde joven participó en la pesca e industrialización de camarón, sardina y atún. Su gran inquietud le ha llevado a viajar por mar por casi todo el mundo, incluyendo en velero por el Caribe y en cruceros por Cabo de Hornos, El Báltico, El Mediterráneo, Alaska, etc. Es aficionado a la astronomía y a la lectura. Escribe cuentos para sus nietos basados en pasajes de su vida. Le encanta la música en general, sobre todo la bohemia. Actualmente reside en Cancún donde lleva una vida muy activa. Maneja una empresa de obras marítimas y de consultoría ambiental. Con frecuencia viaja a Guaymas donde conserva mucha familia y amigos.

Nuestros Senderos Coolturales es una publicación con cuatro ediciones al año y gratuita. Con fundamento en lo dispuesto en los artículos 173,174,175 y 189 de la Ley Federal del Derecho de Autor, 70 y 77 de su reglamento otorga la Reserva de derechos al uso exclusivo 04 - 2015 - 121716474100 - 102. Los escritos de los colaboradores no reflejan necesariamente el criterio de esta casa editorial. Esta publicación cuenta con 3,000 ejemplares y nuestra versión digital en www.senderoscoolturales.com con circulación en el Estado de Sonora.

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