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Norma Osuna, una productiva historia de vida y retos

Nativa de Guaymas, trabaja con 28 robots que dirigen 7 mil empleados en Empresa estadounidense.

Historia de vida / Por: Lina Bueno López / Novena edición

Lo que aparentemente inició como un juego en pantalla digital, fue una oportunidad que la llevó a ocupar un alto rango en una compañía estadounidense donde es responsable de programar y trabajar la conducción de 28 robots dirigidos a coordinar 7 mil empleados en la empresa Aseguradora donde está por cumplir 30 años de servicio, lo que significa estar a un salto para su jubilación, ante la resistencia de sus superiores que desean continúe otras 3 décadas, sin tener que prescindir de su trabajo.

La afortunada, es nativa del Puerto de Guaymas de donde salió a los quince años de edad a trabajar en el extranjero cuidando a los hijos de un matrimonio cercano a su familia y, respondiendo al “sueño americano” que habían proyectado sus padres, sin haber considerado su opinión al respecto.

Norma Osuna, nos dice con todo aplomo, que le ha tocado sortear algunos retos como mujer, que no se dobla ante las tempestades que le ha presentado la vida y, a la fecha vive luchando por ganar la batalla al cáncer diagnosticado del cual le concedían un plazo de vida de tan sólo 6 meses hace dos años, etapa que ha dejado atrás luego de un severo tratamiento que decidió llevar tal como se lo planearon medicamente, pero desprogramando de su memoria, el registro de una “sentencia de muerte” por la ciencia médica - “seguí viviendo y realizando mis actividades como si no me hubieran diagnosticado esa alerta mortal de un cáncer, que por el solo nombre o palabra, devasta y deprime a cualquier ser humano”- Ella nos comparte que hizo lo contrario de esas reacciones naturales pensando que ella tenía muchas responsabilidades pendientes.


Retomando el desempeño de su responsabilidad en la Compañía americana, inmediatamente nos vamos a pensar más adelante como si fuera una profesional de la carrera de ingeniería en sistemas, quizás, Programadora y desarrollo de softwer, conocimientos propios de quien puede coordinar labores de comunicación con 7 mil empleados como la que nos expone al inicio; pero con una respuesta serena Norma Osuna nos informa que ella solo estudió hasta 5to. año de primaria. Los posteriores estudios realizados durante su estancia en Estados Unidos fue aprender sola el idioma inglés y, el manejo de la computadora hurgando en cada movimiento de teclas y, entre páginas de Internet que la llevaron ante caminos desconocidos que le despertaron el interés de conocer más y aprender.


Los tiempos libres entre ser madre y esposa, responsable de su hogar familiar, los ocupaba a manera de distracción hurgando en una computadora donde incursionó en los juegos digitales, practicaba el ajedrez y descubría cada vez más que era habilidosa y dueña de una retentiva e inteligencia para adquirir más conocimientos. Le gustaba poner en práctica lo que iba aprendiendo y en esa tarea se dio la oportunidad de una búsqueda digital de mayores conocimientos. Todo lo hizo por iniciativa propia, sin guías de maestros o, de alguien que tuviera mayores conocimientos, pero muy convencida de que tenía que aprender más como una proyección y plan de vida futura cuando percibió el distanciamiento matrimonial.


Cuando consideró que estaba preparada para la búsqueda de un empleo, lo hizo y de inmediato la contrataron en una cadena de Restaurants, lugar de donde salió recomendada al que a la fecha sigue siendo su empleo por casi 3 décadas. Al cargo que ocupa actualmente llegó por estar jugando en un programa con robots en el tiempo libre que le quedaba a su horario de comida, de lo que no se percató es que el área estaba vigilada por cámaras ocultas en las cuales fue identificada mientras ella ganaba su juego de robots. Inmediatamente la citaron a la dirección con sus superiores y, entonces ella pensó que la iban a despedir de su trabajo.

Su sorpresa fue mayor cuando le explicaron que estaban sorprendidos por su destreza y habilidad para superar un juego que no es de lo común ni muy fácil y, de allí surgió la propuesta de su cambio de nivel y de la oportunidad de enviarla a cursos más desarrollados en París.


Norma no lo pensó dos veces ni titubeó al tomar la determinación de aceptar la propuesta y la oferta de la capacitación – “es mi oportunidad, pensó y, no hubo apegos que la pusieran a pensar si era posible su decisión”, pensó que era también el futuro de su familia y el poder ser alguien por ella misma. Ante ello, comparte a manera de reflexión para tantas mujeres que siempre están anteponiendo los deberes y obligaciones de familia, los tabús de que es el hombre quien tiene esa libertad para desempeñarse fuera del hogar y donde sea, esas son trabas mentales que a manera de pretextos van sorteando quienes se han conformado a sobrellevar situaciones adversas “mientras tengan el sustento obligado por parte de sus parejas”.


Ese momento decisivo ha sido muy importante para esa seguridad personal que también nos hace sentir plenas y productivas, Norma se desborda en la pasión por ese trabajo que sigue desempeñando exitosamente, el mismo que le ha brindado la oportunidad de viajar a otros países donde han sido escalones de más aprendizaje y actualización y muy convencida de sus pasos por la era digital nos asegura que si de nuevo se le presentara esa oportunidad la volvería a elegir, porque ha significado su desarrollo personal y su proyecto de vida.


Pero en ese proyectar el curso de la vida no se distrae del otro gran reto que ha puesto a prueba sus decisiones personales, aun cuando han pasado dos años de esa incierta noticia médica y que a la fecha ha vencido favorable el prolongado tratamiento saludable, no evade el hecho de tener que continuar con sus revisiones periódicas manteniéndose en alerta frente a la incertidumbre y esa carrera contra el tiempo, ella no se dio por vencida ni se tiró a la cama a sobrellevar su proceso saludable ni se sentó a sobrellevar el posible deterioro a su organismo, hizo todo lo contrario, no se quedó en pausa por el fatal anuncio y, límite de tiempo frente a la vida.


“Quiero vivir, aún tengo tareas pendientes con mis nietos, viajar y disfrutar de la familia: ésa fue la reacción de Norma Osuna que se impuso ante el dictado a su mente de un posible corto tiempo de vida. “ No y, no estoy enferma de cáncer le dictó a su cerebro”, reseteó el chip y, como si estuviera jugando con los robots del día a día, activó sus pilas y energías dispuesta a vencer el maligno diagnóstico. Un reto invaluable como es la vida y, en esa principal tarea se dice inmersa ocupando su mismo rango laboral y, dándose el tiempo adecuado con la familia.


Las oportunidades se presentan una vez y es donde debe saltar nuestra destreza para tomar una decisión que sin duda, es importante para el desarrollo de un proyecto de vida.


Tras su jubilación su primer pensamiento en establecer su residencia en San Carlos Guaymas. Lamentó las condiciones de deterioro en que se encuentra su terruño que, desafortunadamente ha ido de más a menos. Ha estado muy pendiente de ese controlado y maniatado desarrollo del otrora grandioso puerto de mejores tiempos y concluye; que urge de mandatos que imponga orden en el crecimiento, más que imposición de autoridades desarticuladas de la comunidad y conectados a sus intereses particulares.


“Ojalá tuviera la oportunidad por tres años y atraer inversiones y otras nuevas relaciones bilaterales para impulsar el despegue del puerto. Claro que puede lograrse hay el carácter para hacerlo.


Sin duda, Norma Osuna es un personaje de nuestro tiempo, Una mujer de temple que no se puso trabas ni barreras para desarrollar su capacidad intelectual por un deseo propio de ser alguien por sí misma, valorándose como mujer en todos los contextos y demostrando capacidad para desarrollar su propio proyecto de vida en el plano profesional; se reconoce como una mujer de fe y creencias bien definidas que es su principal fortaleza.


          Lina Bueno López

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